martes, 20 de febrero de 2018

Estudio sobre gorros quirúrgicos publicado en la Revista del Colegio de Cirujanos Estadounidense (Journal of American College of Surgeons)

Este último año, el Clean Air Innovation and Research Center de AAF desempeñó un papel esencial en un estudio desarrollado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana en Indianápolis y financiado por el Colegio de Cirujanos Estadounidense y la Sociedad de Anestesiólogos Estadounidense (American Society of Anesthesiologists).

 

Este estudio, titulado «Hats Off: A Study of Different Operating Room Headgear Assessed by Environmental Quality Indicators» (Gorros fuera: un estudio sobre diferentes gorros de quirófano evaluados en función de indicadores de calidad medioambiental) se publicó en el número de noviembre de 2017 de la Revista del Colegio de Cirujanos Estadounidense y se presentará en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana (IUSM) en marzo de 2018.

 

El Dr. Troy Markel de la IUSM y sus colegas sabían que las infecciones nosocomiales cuestan cada año una gran cantidad de dinero a los sistemas hospitalarios. De hecho, las infecciones nosocomiales cuestan casi 10 000 millones de dólares estadounidenses al año, y las infecciones del lecho quirúrgico representan casi un tercio de ese coste. Parece claro que cualquier cosa que pudiese reducir las infecciones del lecho quirúrgico, incluidos el control de la contaminación aérea y la reducción de la diseminación microbiana del personal en el quirófano, resulta de vital importancia.

 

Estudio sobre gorros quirúrgicos publicado en la Revista del Colegio de Cirujanos Estadounidense (Journal of American College of Surgeons) 

 

La indumentaria quirúrgica, como los guantes estériles y las batas quirúrgicas impermeables, ha demostrado reducir las infecciones del lecho quirúrgico, pero se ha puesto en duda la eficacia de diversos tipos de gorros quirúrgicos para reducir las infecciones.

 

Los gorros quirúrgicos con cintas para atar exponen el pelo de la nuca y de los laterales de la cabeza, además de las orejas. Algunos expertos han considerado superiores los diseños con elástico porque estos gorros se pueden llevar sobre las orejas y el pelo, que son fuentes conocidas de contaminantes bacterianos. El Dr. Markel y sus colegas, por tanto, decidieron diseñar este estudio para comparar ambos tipos de gorros quirúrgicos, con el objetivo de medir su eficacia. La hipótesis era que no habría diferencia entre los dos tipos de gorros.

 

Sin embargo, la Universidad de Indiana no contaba con una instalación diseñada para estos tipos de pruebas. De modo que el grupo de la IUSM planteó al Clean Air Center la siguiente pregunta: ¿podría ayudarles el Centro con el estudio, sugiriendo formas de probar los gorros en términos de contaminantes aéreos y diseminación microbiana, y realizando ellos mismos estas pruebas?

 

Clean Air Center, realización de pruebas de filtrado del aire e innovación en el filtrado del aire en Jeffersonville, Indiana (EE. UU.) 

 

 

El Centro aceptó, y el Dr. Rahul Bharadwaj dirigió el diseño y la ejecución de las pruebas. Estas se llevaron a cabo de mayo a junio de 2017 después de realizar sesiones quirúrgicas simuladas en entornos de quirófanos dinámicos.

 

Se tomaron muestras de las partículas aéreas y los contaminantes microbianos y se analizaron la permeabilidad, la transmisión de partículas y los tamaños de poro de las telas de los gorros.

 

Los resultados concluyeron que no se observaron diferencias significativas entre los gorros con cintas para atar y los gorros con elástico, con respecto a las partículas o los microbios de los que se tomaron muestras activamente. Los gorros con elástico fueron de hecho peores en términos de diseminación microbiana, tamaño de poro máximo y permeabilidad.

 

Este estudio es importante porque es poco frecuente que se realicen pruebas a los gorros quirúrgicos respecto a la penetración de partículas o el tamaño de poro. No se han establecido actualmente requisitos para probar este tipo de medios con respecto a estas cualidades.

 

De cara al futuro, existen fondos para realizar una revisión que pretende estudiar y comparar los gorros recién lavados con los gorros que no se han lavado durante un número determinado de semanas. Estos fondos también se emplearían para estudiar el efecto que los protectores de barba tendrían en los contaminantes aéreos.

 

El Dr. Markel comentó: «este artículo ha tenido, sin duda, un impacto en el campo y podría generar cambios en los protocolos con respecto al material diseñado para aplicaciones quirúrgicas.» El Dr. Bharadwaj añadió: «nos complace descubrir algo que podría afectar potencialmente a las infecciones nosocomiales.»